La provincia de Buenos Aires sufre desde hace años de arsénico en el agua por sus altos índices que impactan en la salud de la población y la ciudad de La Plata no es la excepción. Un reciente informe de la Universidad Nacional de Rosario (UNR), que será publicado en la revista Water and Health (Agua y Salud), advierte que 17 millones de personas en 12 provincias están expuestas al consumo de este elemento químico.
De acuerdo a la investigación que se realizó a lo largo y ancho del país, en algunas zonas de la capital bonaerense el agua potable presenta niveles de arsénico que oscilan entre 10 y 50 partes por billón (ppb). Los expertos subrayaron que este rango es considerado como alerta amarillo ya que está por debajo del límite nacional permitido, pero supera a la línea que trazó la Organización Mundial de la Salud.
La localidad de Gonnet y el barrio El Rincón son dos de los sitios más donde se registró mayores niveles de arsénico en el agua, mientras que en el Casco Urbano la lupa se puso en La Loma y Plaza Rocha.
Argentina no es el único país con altos niveles de arsénico en el agua: el problema abarca a varias regiones del mundo, como Estados Unidos, México, parte de Asia y Europa.
Efectos del arsénico
"El problema es serio porque el arsénico está asociado con cáncer, anomalías congénitas y Alzheimer", advirtió el científico responsable del Programa de Medio Ambiente y Salud de la UNR y uno de los integrantes del equipo que realizó la investigación, Alejandro Oliva.
Los expertos subrayan que tomar agua con arsénico por un tiempo prolongado puede aumentar el riesgo de desarrollar cáncer de vejiga, riñón, pulmón, hígado y otros órganos. También puede contribuir a enfermedades cardiovasculares y respiratorias, diabetes, y reducir la función inmune.
Por otro lado, la intoxicación aguda por arsénico puede provocar vómitos, dolor abdominal, diarrea, entumecimiento y hormigueo en las extremidades, y calambres musculares. En casos extremos, puede ser fatal.
A su vez, subrayaron que la exposición al arsénico puede causar engrosamiento y decoloración de la piel, problemas con los vasos sanguíneos, presión arterial alta, enfermedades cardíacas, y efectos sobre los nervios.
La ingesta crónica de arsénico a través del agua de bebida también puede causar neuropatía periférica, un padecimiento neurológico.
El arsénico se puede detectar en el agua por medio de kits de prueba o servicios profesionales. Algunas señales de la presencia de arsénico en el agua son un sabor metálico, un olor inusual, o cambios en el color.
Ante este escenario, los expertos subrayan que no debe consumirse el agua de forma directa ni para la cocción de alimentos, sino que debe reemplazarse por otra fuente segura.